Prado maneja recursos gráficos propios del diseño actual para lograr sus collages que mezclan lo analógico con lo digital, en los que se puede apreciar un tinte onírico, surrealista, y contemporáneo. Dialoga con grandes genios como lo fueron René Magritte o Max Ernst, pero a través del uso de herramientas propias de nuestro tiempo. Se destaca una imaginación extremadamente fructífera.